Los otros Santos de Chile: Sacerdotes que desafiaron a Pinochet y lucharon hasta dar su vida por los más pobres.
Fueron verdaderos escudos humanos durante
la persecución de Pinochet, sacerdotes que hoy pocos hablan y que merecen un
reconocimiento.
En los peores tiempos de Pinochet,
muchos sacerdotes abandonaron sus casas y sus templos para vivir con la gente,
ellos no abandonaron al pueblo. Sabían lo que ocurría en aquel Chile que fue
víctima de la tiranía. De lo que los medios de comunicación callaban, los
baleos, los muertos y los allanamientos que a diario se podían ver en comunas y
poblaciones.
De la Iglesia Católica, de esa época en
la que muchos sacerdotes arriesgaron sus vidas por salvar otras. Aquellos que
jugaron un papel clave a favor de los indefensos, los que lucharon por la
dignidad, la vida y los derechos humanos, especialmente hacia los más pobres,
excluidos y perseguidos.
José Aldunate:
La opción por los pobres y la defensa de
las personas perseguidas fue su consigna. Teólogo, intelectual, obrero,
educador y activista, el sacerdote jesuita José Aldunate (Santiago, 1917) ha
consagrado su vida a la defensa de los sectores populares y de los/las
oprimidos/as. Colaboró con Alberto Hurtado en la Acción Sindical Chilena y, en
la década del 70, como parte del trabajo de una comunidad cristiana de base,
formó el Equipo Misión Obrera (EMO). Durante la Dictadura, este grupo se dedicó
a la defensa de perseguidos del régimen y a promover la recuperación de las
libertades cívicas.
En este campo desplegó –junto a otros
religiosos, religiosas y laicos– una amplia y comprometida labor de protección
y denuncia, tanto en la práctica que va, desde el asilo de personas en la
Nunciatura hasta las manifestaciones callejeras en los años 80, pasando por el
permanente apoyo a la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, como
a través de sus escritos en las publicaciones clandestinas “No podemos callar” (que
circuló desde 1975) y “Policarpo” (que la sucede hasta 1995), así como en la
revista “Mensaje”.
Es conocido y respetado por su
protagonismo y rol fundacional en el Movimiento contra la Tortura Sebastián
Acevedo. Tuvo un relevante papel en la denuncia del centro de torturas y
exterminio Villa Grimaldi y en su posterior recuperación como sitio de memoria.
El padre José Aldunate, sin duda es uno
de los nombres que resuena en temas de derechos humanos, y quien hoy en día
vive un período difícil de salud, tras sufrir un infarto cerebral y que lo
mantiene en estado delicado.
A sus 98 años, el sacerdote sigue siendo
un ícono en la defensa de los más desvalidos y también en los temas
"tabúes" que envuelven a nuestro país, como el aborto y los
homosexuales. Hasta un poco antes de que decidiera convertirse en cura obrero y
un fiel defensor de los derechos humanos, Aldunate, iba por el camino que lo
conducía directo a las altas esferas eclesiásticas.
Paul Andre Arnauon Peget:
Mi amigo
Pablo Andrés. Amenazado por ser cura del hospital donde fue confundido por otro
sacerdote el catalán Joan Alsina, al cual torturaron y asesinaron. Paul fue protegido
por grupos y comunidades de la zona norte de Santiago. Consagró su vida a los
jóvenes más pobres de Chile, aunque nació en Lyon Francia, siempre se sintió
chileno, su voluntad ser enterrado en Temuco, donde pasó sus últimos años, sirviendo
a los jóvenes y pobladores menos favorecidos. Su bicicleta, signo de pobreza y
libertad, su zurrón signo de desprendimiento y solidaridad hoy son parte del
museo en memoria de los grande.
Mariano Puga:
Un cura obrero en medio de las balaceras
de los esbirros de Pinochet. Mariano Puga fue padre espiritual del seminario
cuando fue activo opositor a la dictadura militar. Representaba a esa iglesia
más comprometida con el pueblo, con los pobres.
Su incansable tarea evangelizadora,
especialmente entre los más desposeídos y olvidados, lo hizo acreedor del
apelativo del “Guerrillero de la Fe“. El nuevo rebaño de este peculiar pastor
que para replicar las enseñanzas de Cristo no tuvo miedo de vivir la pobreza,
de convertirse en un obrero y de confrontar al mismísimo Pinochet para
enrostrarle el sufrimiento que padecieron millones de chilenos durante diecisiete
años de Terrorismo de Estado.
Ubicar al padre Mariano Puga no es tarea
sencilla. El famoso cura obrero, ex párroco de La Legua, el creador de la
Capilla Universitaria y uno de los principales referentes de la lucha por los
Derechos Humanos durante la dictadura de Pinochet, es ahora un chilote más.
Incansable, recorre los rincones más apartados del archipiélago. Con una Biblia
en la mano y un acordeón en la espalda. Este hombre alto, de pelo canoso y voz
profunda aparece y desaparece de las islas a las que lleva un mensaje
evangelizador audaz y rompedor.
Hoy, con 82 años a cuestas, Mariano Puga
Concha continúa su peregrinar por las islas de la X Región centrando su mensaje
en el aspecto pastoral. “La iglesia se ha preocupado mucho de sacramentar, es decir,
de realizar bautizos, primeras comuniones, matrimonios por la iglesia,
confirmaciones, pero no ha presentado, como centro del mensaje, a Jesús y su
proyecto. La pregunta no debe centrarse en torno a cuánta gente comulga en
misa, sino más bien a cuántos discípulos de Jesús existen, cuántos, como diría
el padre Hurtado “chiflados”, por el mensaje de Cristo tenemos entre nosotros”.
Por eso, cada vez que puede, el cura Puga toma el acordeón, se pone a cantar,
pide a sus fieles leer la Biblia y continúa su revolución.
Teniendo todos los requisitos para
convertirse en uno más de la Iglesia del Vaticano, decidió tomar una vía
distinta, vinculándose con el padre Alberto Hurtado. Junto a él conoce el mundo
de los trabajadores y sus organizaciones, los pobladores y su lucha cotidiana
por la sobrevivencia.
Pierre Dubois
El mítico sacerdote francés, Pierre
Dubois llegó a Chile en 1963 para participar en el Movimiento Obrero de Acción
Católica y en la Juventud Obrera Católica. Durante los ataques de fuerzas
especiales contra los pobladores, Dubois hacía de escudo humano, abriendo los
brazos en cruz, en medio de balas y bombas lacrimógenas y expulsando a gritos a
los efectivos policiales.
Muchas veces fue detenido y golpeado durante los operativos. En 1986, luego del atentado contra Pinochet, fue expulsado de Chile, regresando en 1990 pero con la orden de no residir en La Victoria. En 2001 recibió la nacionalidad por gracia y en 2010 volvió a vivir en su querida población, en donde falleció en septiembre de 2012.
Muchas veces fue detenido y golpeado durante los operativos. En 1986, luego del atentado contra Pinochet, fue expulsado de Chile, regresando en 1990 pero con la orden de no residir en La Victoria. En 2001 recibió la nacionalidad por gracia y en 2010 volvió a vivir en su querida población, en donde falleció en septiembre de 2012.
Antonio Llidó
El español Antonio Llidó llegó a vivir a
Quillota en 1969. A mediados de 1971, ingresó al Movimiento Izquierda
Revolucionaria MIR, razón que motivó al obispo de ese entonces a prohibirle el
ejercicio de su ministerio, tras negarse a regresar a España como castigo por
su militancia política.
Tras el golpe de Estado fue detenido y
llevado a los centros José Domingo Cañas y Cuatro Álamos, donde recibió
torturas de carácter sado-sexual ante su condición de sacerdote. Sus compañeros
de prisión coinciden que hasta en las peores condiciones físicas siempre
mantuvo palabras de ánimo y contención, cantando y ofreciendo misas para los
presos. Hasta el día de hoy permanece como detenido desaparecido.
Raúl Silva Henríquez:
Luego de titularse de abogado en la
Universidad Católica, ingresó la congregación salesiana de Macul para ser
sacerdote. En 1959, don Raúl Silva Henríquez es nombrado Obispo de Valparaíso,
tres años más tarde se convirtió en Arzobispo de Santiago y en 1962 fue
nombrado Cardenal.
En su apostolado, repartió cinco fundos
y 128 hectáreas de la Iglesia Católica a 244 familias campesinas, dando pie a
la reforma agraria. Fue mediador en las protestas universitarias de 1967 y
trató de evitar el golpe de Estado contra Allende en 1973.
Durante la dictadura ejerció un
importante trabajo en derechos humanos, creando la Vicaría de la Solidaridad,
la Vicaría de la Pastoral Obrera y defendiendo a los religiosos perseguidos por
la represión. El Cardenal del pueblo murió en 1999 a los 91 años.
Alfonso Baeza
El padre Alfonso Baeza falleció en el
2013. Era ingeniero civil de la Universidad Católica y sacerdote desde 1960.
Participó en el Movimiento Obrero de Acción Católica y trabajó el Comité Pro
Paz, en la Vicaría de la Solidaridad y en la Vicaría de la Pastoral
Obrera.
Se fue a vivir a la población José María
Caro, rechazó la posibilidad de ser Obispo para poder seguir trabajando con el
mundo obrero.
Fue uno de los más comprometidos
religiosos en la lucha contra la dictadura y su perpetuación; incluso en 2009,
viajó a Brasil para visitar a Mauricio Hernández Norambuena, el comandante
Ramiro, a quien le regaló el nuevo testamento.
No los puedo dejar de nombrar, y a otros
tantos más que me faltan, me disculpan.
·
Paul Andre Arnaundon Peget
·
Miguel Woodward
·
Roberto Bolton
·
Pablo Fontaine
·
Daniel Caouette
·
Jaime Lancelot
·
Rafael Maroto
·
Jorge Orellana
·
Enrique Alvear
·
Manuel Larraín
·
Esteban Gumucio
·
Gerardo Pobete
·
Helmut Frenz
·
Ronaldo Muñoz
·
Carlos Puente
·
Luis García Huidobro
·
Lorenzo Maire
·
Carlos González
·
Rodrigo García
·
André Jarlan
·
Blanca Rengifo
·
Juan Alsina
Gracias por todo lo que hicieron;
gracias por darnos las esperanzas de que había que seguir luchando siempre,
incluso cuando las cosas estaban peor; gracias por querer tanto a Chile y a su
gente.
El legado que han dejado, no podrán
borrarlo un puñado de curas que hablan de un Cristo. Que las nuevas
generaciones los conozcan; son los sacerdotes que muy pocos recuerdan. Ellos,
son los que hay que homenajear: los que con su silenciosa epopeya, los
convierten en los verdaderos curas del pueblo. (FHE)








No olvidar a quien .hasta el momento pese a su enfermedad y edad sigue en la lucha por la liberar a los mas pobres y es el padre Jesus Rodrigues Iglesias.de la parroquia Jesus Salvador de lo Espejo.
ResponderEliminarGracias, por favor Teresa, tienes una biografía y fotos por favor del padre Jesús
EliminarFueron verdaderos escudos humanos durante la persecución de Pinochet, sacerdotes que hoy pocos hablan y que merecen un reconocimiento.
ResponderEliminarHoy las persecuciones son diferentes, acusados de ser rojos si desafían las injusticias sociales, o si son cercanos a la gente se les puede acusar de pederastas. En general en Chile no se ama a sus profetas y santos. se les humilla, tortura, rechaza. Hay que ser muy valiente. Muy sencillo, muy servicial, muy humilde para atreverse a servir al Pueblo de Dios y a los pobres.
En los peores tiempos de Pinochet, muchos sacerdotes abandonaron sus casas y sus templos para vivir con la gente, ellos no abandonaron al pueblo. Sabían lo que ocurría en aquel Chile que fue víctima de la tiranía. De lo que los medios de comunicación callaban, las balaceras, los muertos y los allanamientos que a diario se podían ver en comunas y poblaciones.
De la Iglesia Católica, de esa época en la que muchos sacerdotes arriesgaron sus vidas por salvar otras. Aquellos que jugaron un papel clave a favor de los indefensos, los que lucharon por la dignidad, la vida y los derechos humanos, especialmente hacia los más pobres, excluidos y perseguidos.
http://edithnevenkaduboromero.blogspot.com.es/2018/05/los-otros-santos-de-chile-sacerdotes.html